El precio del cobre registró una caída en los mercados internacionales presionado por los temores de una escalada del conflicto con Irán y el incremento de inventarios en la Bolsa de Metales de Londres (LME). El metal rojo retrocedió alrededor de 0,8 %, situándose en US$ 12.748,50 por tonelada, reflejando la cautela de los inversionistas ante el contexto geopolítico y económico global.

Las tensiones en Oriente Medio se intensificaron luego de nuevos ataques en la región del Golfo, lo que ha elevado los precios de la energía y generado preocupación sobre el impacto inflacionario y el crecimiento económico mundial. Este escenario ha debilitado el apetito por activos industriales como el cobre, que suele ser considerado un indicador clave de la salud económica global.

A este contexto se suma el aumento de las existencias del metal en la LME, que alcanzaron las 330.375 toneladas, su nivel más alto en más de seis años. Este incremento refleja una mayor disponibilidad física en el mercado, lo que reduce la presión sobre los precios y sugiere una menor preocupación por escasez en el corto plazo.

Además, el mercado muestra señales de debilidad en la demanda, evidenciadas en el descuento del cobre al contado frente a contratos a futuro, lo que indica un equilibrio más holgado entre oferta y consumo. En conjunto, la combinación de riesgos geopolíticos, altos inventarios y dudas sobre el crecimiento global mantiene al cobre bajo presión en el corto plazo.

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