El precio del oro registró una caída cercana al 1,5 % en los mercados internacionales, presionado principalmente por el fortalecimiento del dólar estadounidense, factor que encarece el metal precioso para los inversores que operan con otras divisas. Esta corrección se produce tras varias sesiones de estabilidad y refleja un cambio temporal en el apetito de los mercados financieros globales.
La apreciación del dólar responde a expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos, impulsada por datos económicos sólidos que reducen la probabilidad de recortes inmediatos en las tasas de interés. En este contexto, los inversionistas han mostrado preferencia por activos denominados en dólares, restando atractivo al oro como activo de refugio en el corto plazo.
Adicionalmente, la actividad comercial se vio limitada por feriados en los mercados asiáticos, incluido el Año Nuevo Lunar en China, lo que redujo la liquidez y amplificó los movimientos de precios. La menor participación de compradores físicos y operadores institucionales contribuyó a la presión bajista sobre el metal precioso.
Pese a esta caída, analistas señalan que el oro mantiene fundamentos sólidos como instrumento de cobertura ante riesgos geopolíticos y financieros. No obstante, mientras persista la fortaleza del dólar y un entorno de menor incertidumbre macroeconómica, el precio del oro podría continuar mostrando volatilidad en el corto plazo, impactando a productores y mercados vinculados a los metales preciosos, incluido el sector minero.