El reporte más reciente de Wood Mackenzie indica que la **demanda global de litio podría superar los 13 millones de toneladas métricas (LCE) para el 2050, impulsada por la aceleración de la transición energética y el crecimiento de tecnologías limpias como los vehículos eléctricos (EV) y sistemas de almacenamiento de energía, que dominan el consumo de este metal estratégico. Bajo escenarios ambiciosos de descarbonización, la demanda proyectada más alta supera en más del doble las estimaciones base, reflejando expectativas de transición energética acelerada en las próximas décadas.
Los analistas de WoodMac advirtieron que, sin una inversión considerable en expansión de capacidad minera, refinación y cadenas de suministro regionales, el mercado podría enfrentar déficits de suministro mucho antes de 2050, incluso desde 2028, poniendo en riesgo el equilibrio entre oferta y demanda del litio en el corto y mediano plazo. En el escenario base, los proyectos existentes difícilmente cubrirían la demanda más allá de la década de 2030, lo que exige inversiones extraordinarias.
Además, la consultora modela varias trayectorias de transición energética —desde una transición más lenta hasta una ruta alineada con objetivos net-zero— y todas coinciden en que las necesidades de litio crecerán de forma exponencial, con la mayor parte del consumo atribuible a baterías para vehículos eléctricos. Según Wood Mackenzie, el litio seguirá siendo indispensable para alcanzar metas climáticas y tecnológicas de electrificación de la economía global.
Este panorama global de fuerte demanda proyectada de litio plantea desafíos y oportunidades para países productores y potenciales productores, incluidos los países latinoamericanos con reservas de litio. La necesidad de atraer inversión, desarrollar infraestructura extractiva y fortalecer cadenas de valor será crucial si se quiere aprovechar este crecimiento de mercado hacia 2050 y evitar déficits estructurales que podrían frenar la expansión de tecnologías verdes.