El precio del oro cerró su segunda jornada consecutiva a la baja, presionado por el repunte del petróleo y el aumento de las expectativas de tasas de interés más altas en Estados Unidos. El metal al contado descendió 3% hasta US$ 3,996.76 por onza, mientras los futuros estadounidenses terminaron con una caída de 2.6%.
El avance del crudo estuvo vinculado al incremento de las tensiones en Oriente Medio y a los riesgos sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. El encarecimiento de la energía reactivó las preocupaciones inflacionarias, debido a su impacto potencial sobre los costos de transporte, producción y consumo en la economía internacional.
Este escenario fortaleció la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva durante más tiempo. Las tasas elevadas reducen el atractivo del oro frente a instrumentos que sí generan rendimiento, como los bonos, y pueden sostener la fortaleza del dólar, otro factor que suele ejercer presión sobre los metales preciosos.
Los mercados permanecen atentos a la publicación de indicadores económicos de Estados Unidos, entre ellos los reportes de inflación, ventas minoristas y solicitudes semanales de desempleo. Estos datos permitirán evaluar la trayectoria de los precios y ofrecerán nuevas señales sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal en materia de tasas de interés.
La presión bajista también alcanzó a otros metales preciosos durante la jornada. La plata retrocedió 3.8%, el platino cayó 1.7% y el paladio perdió 2.1%. La evolución del petróleo, las tensiones geopolíticas y las señales de política monetaria seguirán condicionando el comportamiento del oro y del mercado internacional de commodities.