La producción de cobre en el sur del Perú se triplicó en las últimas dos décadas, consolidando a esta zona como uno de los principales motores de la actividad minera nacional, según un análisis del Instituto Peruano de Economía (IPE). El crecimiento refleja la expansión de importantes operaciones mineras y la entrada en producción de nuevos proyectos que incrementaron significativamente la capacidad cuprífera de la región.

El avance de la producción estuvo acompañado por el desarrollo de proyectos de gran escala en departamentos como Arequipa, Moquegua, Apurímac y Cusco. Operaciones como Cerro Verde, Las Bambas y Quellaveco contribuyeron a elevar los volúmenes producidos y fortalecieron el peso del sur peruano dentro de la industria nacional. Datos oficiales muestran, por ejemplo, que la producción de cobre de Moquegua pasó de 183 mil toneladas en 2015 a cerca de 476 mil toneladas en 2024, mientras Arequipa produjo más de 453 mil toneladas ese último año.

Uno de los factores que explica este crecimiento es la incorporación de nuevas unidades mineras y ampliaciones de operaciones existentes. Las Bambas, en Apurímac, inició su producción en 2015, mientras que Quellaveco, en Moquegua, reportó su primera producción en 2022. Estos proyectos modificaron de manera importante la estructura productiva del sur y permitieron incrementar su participación en la producción nacional de cobre.

El crecimiento de la minería cuprífera también ha tenido efectos sobre las economías regionales. La actividad genera inversión, empleo y demanda de bienes y servicios, además de aportar recursos fiscales a través del canon y las regalías mineras. En Apurímac, por ejemplo, el crecimiento reciente de la actividad económica estuvo fuertemente relacionado con la expansión de Las Bambas y el incremento de su producción.

Actualmente, el sur concentra una parte mayoritaria de la producción nacional de cobre. Las regiones que integran esta zona —entre ellas Arequipa, Moquegua, Apurímac y Cusco— cuentan con algunas de las principales operaciones cupríferas del país, mientras nuevos proyectos y ampliaciones podrían incrementar todavía más su capacidad productiva. En 2024, Arequipa y Moquegua por sí solas registraron más de 929 mil toneladas métricas finas de cobre.

El IPE considera que la evolución de la minería será determinante para el crecimiento económico de las regiones del sur. En ese contexto, proyectos como Tía María y otras iniciativas de inversión podrían ampliar nuevamente la producción cuprífera y generar nuevos efectos sobre la actividad económica regional. El desafío estará en impulsar estas inversiones junto con condiciones adecuadas de seguridad jurídica, competitividad y desarrollo sostenible.

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