La aprobación de la minería formal en el Perú pasó de 25% en 2018 a más de 45% en 2026, según información presentada por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE). El resultado refleja una mejora en la percepción social de la actividad minera formal durante los últimos ocho años, aunque el sector todavía enfrenta importantes desafíos para consolidar la confianza de la población.
Además, el 62% de los encuestados considera que la minería formal genera beneficios para las comunidades, de acuerdo con las cifras expuestas por la SNMPE. Ángela Grossheim, directora ejecutiva del gremio, señaló que esta evolución también está relacionada con los esfuerzos realizados por las empresas para transparentar su gestión, fortalecer las relaciones comunitarias y generar beneficios en sus zonas de influencia.
Sin embargo, Grossheim advirtió que uno de los principales retos consiste en fortalecer la institucionalidad de las relaciones entre empresas, comunidades y autoridades. En ese sentido, sostuvo que los vínculos deben trascender a las personas y convertirse en relaciones institucionales capaces de mantenerse pese a los cambios de autoridades, dirigentes o equipos empresariales.
Otro aspecto relevante está relacionado con la gestión de los compromisos sociales. La SNMPE plantea que los acuerdos con las comunidades deben ser claros, medibles y establecer responsabilidades concretas para cada uno de los actores involucrados. Además, el éxito del diálogo no debería medirse únicamente por la cantidad de acuerdos alcanzados, sino por su viabilidad, cumplimiento e impacto efectivo en los territorios.
En paralelo, el gremio expresó preocupación por el crecimiento de la minería ilegal en el Perú. Según las cifras presentadas durante el encuentro, dos de cada tres peruanos consideran que esta actividad aumentó durante los últimos años, mientras que el 78% percibe que la minería ilegal financia redes de crimen organizado. Esta situación representa un desafío adicional para la minería formal y para la presencia efectiva del Estado en determinadas zonas del país.
Frente a este escenario, la SNMPE considera que consolidar la confianza institucional, mejorar la calidad de los acuerdos sociales y fortalecer la presencia del Estado serán elementos fundamentales para sostener la mayor aceptación alcanzada por la minería formal en Perú. El desafío para los próximos años será convertir esta mejora en una relación más estable entre empresas, comunidades y autoridades, especialmente frente al avance de las actividades ilegales.